SALVASTE mi corazón
lleno de moratones,
que ante cada caricia
saltaban como socavones.
Desconsuelo aguantar siempre
cristales rotos pisados
golpes contra un niño
rebotaba ingenuos balonazos.
Tus pechos tus brazos
juego de poleas y dominó
del que cayeron estrellas
quién sabe qué razón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario