No tengas miedo a la maldición del tesoro

No tengas miedo a la maldición del tesoro

viernes, 27 de noviembre de 2015

Pessoa al que se quedó sin su último amigo

De fealdad intensa
carta anónima
vendes castañas egoísta
chismorreas comadrona.

La puta quiere ahijarlo
¿qué sentido tendrá el vitriolo?
¿para qué sufres de bondad
si de ego acabarás solo?

En el exilio de la noche
te desprecian tus idiomas
tus correas suenan a coche
¿ya encontraste a Roma
entre los millones de personas?

Te olvidan tus idiomas
y las que amaste si te ven
te acuerdan por desprecio del no se qué
como si miraras a otras.

Ves a las bellas que se van
musas que no entendiste
tuberías de una fábrica
dejadla a la selva que embiste.

¿Para qué sufres de bondad
si de ego acabarás solo?
no queda nada que humillar
salvo el recuerdo de otoño.

Queda la gana del laberinto
del mar ajeno a la vida,
ni en los ojos de las mujeres
que esperan y que apenas miran,
mujeres de las paradas
de las filas de la comida
redes vacías de órbitas
tu radiación que no orbita.

Salvo el recuerdo todo es ridículo
 y todos los recuerdos son ridículos
pero nos muerden a la vida.

Morirás como las arrugas
como baraja escondida
soñando oportunidades
el puñal en ti se reía.

El puñal en ti se reía
con el recuerdo de la nieve.
A devolverte el saludo
como una Verónica
nadie se atreve.
Indiferente o arrebatado
¿qué pensarás al verle?.






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